La melodía del corazón

Mis à jour : mai 5


Se suponía que este artículo solo iba a tratar sobre el J’ilol, (no, no es una nueva forma de expresar una carcajada) pero finalmente mi investigación me llevó mucho más lejos así que decidí compartirlos lo que surgió de mis investigaciones..


Desde que he estado en México, he aprendido a volver a conectarme con los principios básicos de la vida cotidiana, la vida de una joven francesa de la ciudad me había indirectamente y cruelmente distanciado de todo lo que la iglesia consideraba irracional. Así que hoy les hablaré, a través de la sabiduría de los sanadores del mundo, sobre algo que todos tienen ... El corazón.

La primera vez que fui a Chamula sentí que estaba visitando un país mágico. Es como el amor a primera vista, pones un pie en ese lugar y te das cuenta de que te cambiará la vida. Kiki Suárez, una artista que vive en San Cristóbal de las Casas desde los años 70, nos habla de esto a la perfección:

"Chamula se parecería a cualquier pueblo moderno de cualquier otra parte de México si no fuera por los Chamulas vestidos con trajes tradicionales y esta iglesia... es la única iglesia del mundo que me hace sentir veneración, magia y misticismo, la única iglesia donde mi alma tiembla. Imagino que el día que llegue al purgatorio será así; cientos y cientos de velas flotando en un lugar sombrío[...]

En esta iglesia tocan y cantan el bolonchón (la música y danza tradicional) que tanto me gusta, encienden el copal y la gente reza, en un idioma desconocido para mí, un suspiro tan especial que me hace sentir que estamos en Chamula y en ningún otro lugar del planeta. Este lugar es tan único que su magia penetra en mis huesos".


El término J’ilol, se refiere a la persona que ha recibido de las deidades celestiales y a través de sus sueños, el poder de percibir mediante el latido del corazón. El flujo de las arterias del paciente "habla" al curandero transmitiéndole la causa de sus dolencias. La música de los latidos de su corazón en su muñeca también le susurra las medidas que deben tomar para mejorar su salud.

A menudo me hablaban de los J’iloles, los curanderos que ofician en esta iglesia, pero siempre lo he visto como una atracción turística más que como una verdadera medicina. Hay que decir que los Chamulas saben gestionar tan bien el turismo que no me sorprendió que intentaran cautivar un poco más a los visitantes. Luego conocí a la Abuelita, que también es curandera, y decidí dejar a un lado los prejuicios y abrirme a lo extraordinario, ¿por qué no hacerlo? Oye, por cierto, nuestra querida abuelita interpreta su papel de J'ilol en este video de rock en lengua tzotzil de la banda Vayijel. Checalo, ¡ esta genial !


"Aunque una persona quiera ser J’ilol, no puede aprender por sí misma, tiene que

llegarle de la misma manera como aprendieron nuestros antepasados [...] A mí, mi abuelo no me lo enseño, pero Dios me lo dio porque no permite que se pierdan los conocimientos antiguos, los de los abuelos y las abuelas, así que por eso me lo enseño en sueños"

Obviamente la llegada de los españoles ha alterado un poco la historia:


"Cuando Jesucristo vino a la tierra, destacó la necesidad de estar entre los que ayudan a curar[...] Nunca pidió nada a cambio y sus remedios se basaban en la fuerza espiritual. Cuando fue al cielo, nombró a los J’iloles como sus representantes".


Como Jesús no cobraba por sus milagros, los J’iloles deben hacer lo mismo, pero pueden aceptar regalos si lo desean. Esto me hizo dudar de la veracidad de los "curanderos turísticos", ya que por supuesto no son gratuitos. Tradicionalmente, el mandato ofrecido por las deidades es un servicio y no un medio de enriquecimiento. El turismo ha distorsionado un poco la tradición o ha dado lugar a la aparición de charlatanes, quién sabe.


A continuación, algunos testimonios para entender un poco mejor quiénes son los J’iloles :

"Sé curar. Tenía 6 años cuando empecé a soñar. Soñaba todas las noches. Una mujer y un hombre venían a mis sueños y me enseñaban a curar. Venían de arriba, de donde sale el sol. Me enseñaron todo porque el Jtolik, nuestro Dios, me había elegido".

Antonio Vázques Jiménez dijo : "Cuando tenía como ocho años fue que empecé a soñar para recibir el cargo de J'ilol, y aunque soñé y soñé a esa edad no sabía qué significaba lo que me venían a decir. Como :

"Púlsame por favor, siente lo que dice mi sangre y explícamelo."".


"Cuando le tomaba el pulso en mis sueños, podía ver qué enfermedad sufría el paciente y qué había que hacer para que su salud se mejore; pero aquí, en la tierra, donde tocamos el suelo, no sabía cómo escuchar el pulso, cómo entenderlo".


Dicho de esta manera, a menos que seas creyente, suena como una bonita historia, mística y bastante irreal, pero tomar el pulso no es un gesto extraordinario, porque todos los médicos de cabecera que conocemos lo hacen. Por ello, pregunté acerca de la historia de esta práctica en diferentes medicinas tradicionales, de diferentes países y de diferentes épocas. Resulta que es un método bastante internacional y atemporal. Por mencionar solo uno, hablemos del concepto de la Ayurveda, una medicina tradicional de la India:


"Nadi Pariksha es una de las técnicas utilizadas por los terapeutas ayurvédicos para dar información sobre la constitución de una persona, sus desequilibrios y el estado de su cuerpo. La lectura del pulso ayurvédico es una técnica compleja, antigua y tradicional utilizada para determinar el nivel de equilibrio o desequilibrio entre el cuerpo y la mente. En la India, los médicos ayurvédicos explican que cuando toman el pulso, su alma habla directamente al alma del paciente[...] Según el Ayurveda, la enfermedad se produce cuando la mente consciente se separa de su origen, la conciencia pura; y el origen de la conciencia pura es el corazón."


¡Bueno, bueno, qué historia tan familiar!


En muchas de las medicinas tradicionales del mundo, la enfermedad es un desequilibrio entre el cuerpo y la mente, a menudo debido a conflictos morales o a trastornos emocionales, y a veces incluso al simple miedo. De acuerdo con los descendientes mayas, la salud "se concibe como una perspectiva holística que reúne la armonía entre los dominios físico, psíquico, social, espiritual y ambiental, y depende de la relación entre el hombre y la madre naturaleza. Este equilibrio es el que permite la salud y la estabilidad energética".

Y mientras tanto, en la India:

"Cuando el médico ayurvédico pone sus dedos en nuestro pulso para sentir su ritmo, se pone en posición de escuchar e interpretar la onda de sangre que circula por nuestra arteria radial. A continuación, siente los problemas que perturban nuestra fisiología y puede entonces dar consejos adaptados a los desequilibrios de cada persona. [...] El método ayurvédico para la toma de las pulsaciones refuerza la conexión entre la mente y el cuerpo, entre la conciencia y la materia."

Para añadir un poco más de misticismo al descubrimiento de estas medicinas particularmente similares, podría decir que durante la investigación me di cuenta de que hay muchas coincidencias, en diferentes épocas, en continentes distintos. Podría señalar, aunque la mayoría de nosotros lo sabemos, que ya se han demostrado muchas similitudes de este tipo en varios campos: las técnicas de tejido, por mencionar solo mi rama, o el uso de motivos sagrados similares, o simplemente, con la construcción de pirámides, edificios y esculturas enormes e inexplicables en todo el mundo. Y como todo buen documental sobre el tema, podría terminar con estas preguntas: ¿había un inconsciente colectivo? ¿Debe excluirse la intervención divina? En cualquier caso, para los J'iloles no.

Observen aquí a María Sabina, curandera, amante de los hongos alucinógenos y, según la leyenda, guía espiritual de John Lennon, Mick Jagger, Bob Dylan y Jim Morrison. Pero estoy desviándome del tema... →


En Chiapas, una de las etapas de la curación tiene lugar durante los rituales del Temazcal. Entramos, a veces desnudos, a veces en traje de baño o como nos plazca, en esta cabaña construida de ramas y mantas, llamada "matriz de la madre". El rito dura unas dos horas, las personas se sientan en un círculo, al rededor de las piedras volcánicas ardientes y el té de deliciosas hierbas curativas que les echan hace sudar a los participantes. Cantamos y expresamos de forma anónima, porque está completamente oscuro, nuestras dudas y penas o esperanzas y oraciones. Un tambor, llamado corazón, da ritmo a la ceremonia.


Y estas vibraciones de los tambores, los "corazones", resuenan en la mayoría de los cantos chamánicos, también conocidos como "música curativa". Quienes me conocen saben que la aventura Uekani comenzó hace unos años en la Amazonia peruana con el encuentro de un chamán ayahuasquero.


Antes de la ceremonia de ayahuasca tuve una reunión con él, como psiquiatra; me preguntó qué me pasaba, qué me había empujado hacia él, para conocer mejor mis palabras y poder cantarme los ícaros que me llevarían a la curación cuando tomara el trago magico. Desde la ceremonia uno de los ícaros ha permanecido en mí, lo escuché solo una vez y, sin embargo, nunca me abandonó, inconscientemente lo sé, duerme en lo más profundo de mi ser. Unos años más tarde, en un momento muy difícil, apareció nuevamente...

"Ábrete corazón y recuerda:

cómo el espíritu cura

cómo el amor sana

cómo el árbol florece

y la vida perdura"


"Durante las ceremonias de curación, el chamán acompaña sus movimientos energéticos sobre el cuerpo del paciente con cantos llamados ícaros. A través de estas canciones, dirige y transmite parte de su energía a los participantes. [...] El canto chamánico es el arma curativa, la sabiduría y el vehículo de la energía del curandero, el símbolo de su poder. [...] Es común que los curanderos digan que las cosas que saben, incluyendo los ícaros, las aprendieron en sueños".


Vaya, vaya… El sonido de los latidos del corazón, la música, la curación parecen estar estrechamente relacionados para los curanderos, pero para los más pragmáticos terminaré este artículo hablándoles de la medicina occidental moderna, la que todos conocemos.


"Tomar el pulso es tan común hoy en día que casi cualquiera puede hacerlo. En los hospitales, un enfermero toma el pulso, como lo haría un médico. Una persona que cree que se está poniendo enferma o siente que ha habido algún cambio en su cuerpo también puede tomarse el pulso. La medición del pulso, según lo que ella considera su estado de normalidad o salud, le dirá si hay algún problema. Por otro lado, la idea de la toma de pulso (musical) permite al personal sanitario hacer un diagnóstico o detectar uno de los principales signos de una enfermedad. Sin embargo, esta medición de pulso "musical/médica" no se trata únicamente de lo que siente el paciente, sino también de un acuerdo sobre los parámetros aceptados por la comunidad científica con respecto a la velocidad, la regularidad, etc. [...]

El latido del corazón tiene un ritmo y una medida que el médico debe controlar para comprobar no solo si un paciente está enfermo o sano, sino también para determinar qué tipo de enfermedad tiene".


"Las pulsaciones y vibraciones se transforman en la música de la salud[...]"


Después de múltiples ensayos científicos y filosóficos sobre este tema a lo largo de la historia, el aprendizaje de la escucha del pulso ha sido gradualmente difundido por los médicos modernos. Actualmente, parece que la mayoría de la gente piensa que " basta con sentir un pulso fuerte o rápido para hacer un diagnóstico, todo lo demás es una suposición inexplicable". Sin embargo, hubo una época en la que los médicos de la antigüedad y la Edad Media se encontraban en las palabras de los curanderos mayas, chamanes ayahuasqueros o terapeutas ayurvédicos.




"Como dijo el doctor Marquet "no es para nada extraño pintar el pulso con notas"…


Así que, para aquellos que aún lo dudaban, al parecer la música si es un elemento esencial.


Aurélie Sonnet


Traducción al español dentro del proyecto PerMondo para la traducción gratuita de páginas web y documentos para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro.

Proyecto dirigido por Mondo Agit. Traductora: Laura Molina.


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